La propiedad, de unos 2000 m2, cuenta con 5 habitaciones, 6 baños, ascensores, un estudio, un teatro interno, pileta con estanque de peces, cancha de deportes, establo de caballos y hasta un campanario.
Fue puesta en venta por el propio Williams en el año 2012 a una suma inicial de 35 millones de dólares. Sin embargo, como la venta no se concretaba, la inmobiliaria que la comercializaba se vio obligada a ir disminuyendo su precio. En un principio, lo redujeron a unos 30 millones, justo algunos meses antes al fallecimiento del actor, en 2014.
Pero la demanda tampoco respondió a esta oferta y, finalmente, se terminó rematando en 18 millones de dólares. Los compradores fueron dos enólogos franceses.