En una comunidad atravesada por tradiciones ancestrales y mandatos inquebrantables, el sacrificio de una joven desata una serie de revelaciones que ponen en crisis los vínculos familiares, la fe y el poder.
“La niña sobre un altar” es una tragedia contemporánea que explora la violencia simbólica y real ejercida sobre los cuerpos, el peso del silencio colectivo y la tensión entre lo sagrado y lo humano, en un universo donde el pasado insiste en imponerse sobre el presente.
interpretada por Paulo Brunetti, Analía Couceyro, Pablo Mariuzzi, Carlos Kaspar, Mercedes Fraile, Ligüen Pires y Lula Guttfleisch, cuenta con diseño de escenografía de Vanesa Abramovich, diseño de vestuario de Camila Ferrín, diseño de iluminación de Claudio Del Bianco, música original y diseño sonoro de Shino Ohnaga, y asistencia de dirección de Tomás Heck.
Con dirección de Oscar Barney Finn y traducción de Cecilia Chiarandini.
“Ifigenia, la luz de los ojos de Agamenón y Clitemnestra, es sacrificada por su propio padre para aplacar la ira de la diosa Artemisa y así finalmente conquistar Troya. Clitemnestra aún sufre las consecuencias de ese sacrificio por culpa del banal alarde de fuerza de los hombres. Si todas las tragedias resultan terribles e inimaginables, la muerte de una niña, ofrecida al altar de la guerra, detiene la respiración del tiempo. Mientras que el hombre actúa a partir de pulsiones atávicas para ser amo y señor de la historia, la mujer observa el curso de la existencia para, quizás, acercarse a ciertas conclusiones definitivas. Con La niña sobre un altar Marina Carr, la dramaturga más importante en las letras irlandesas contemporáneas, posa su mirada femenina y alza la voz sobre los mitos fundantes para alumbrar temas como el poder, el dolor y sobre todo el amor, tópicos que incluso hoy –época de cambios vertiginosos e inevitables– no pueden prescindir del aliento de la eternidad”, señala Oscar Barney Finn.
Entradas tienen un valor de $21.000 (miércoles $12.000), a la venta en www.complejoteatral.gob.ar.