Nancy “Nani” Bocci fue maquilladora de estrellas del espectáculo, la política y la justicia. “El maquillaje me abrió las puertas en la vida. Gracias a él pude darle de comer a mi hijo”, afirma.
Merced a esa profesión que combina arte, imagen y creatividad, Nancy pudo demostrar sus aptitudes en rostros de Florencia Raggi, Wanda Nara, Eduardo Duhalde, Amanda Miguel, Violeta Lo Re, Ariel y Morena Pucheta, Roy Cortina y Jésica Cirio, entre muchos otros.
“Es un don que tengo”, remarca la actual conductora de “The Girls”, un programa femenino, que se emite semanalmente por la señal Somos (Canal 7 de Flow).
“No fue un salto impulsivo, fue un acto de convicción -admite Nancy agregando-. Cuando entendí que mi propósito estaba en comunicar con verdad y pasión, supe que el escenario correcto era ése: frente a las cámaras. Pero con el corazón puesto en la audiencia”.
Sobre el propósito del flamante ciclo, manifiesta que “no solo presentamos historias de éxito. Presentamos decisiones valientes, fracasos superados y metas conquistadas. Si al terminar cada emisión, una mujer decide creer más en sí misma o dar el paso que postergaba, entonces el objetivo está cumplido”.
Antes de tomar el rol de la conducción, “Nani” participó en programas de moda de radio y TV, y se desempeñó como panelista de streaming y TV, en la misma señal que está ahora. “Pasé por varios medios audiovisuales que, sin duda, me sirvieron para capitalizar experiencia”, asegura.
Hija de padre músico (Alfredo, ya fallecido) y madre ama de casa (Linda Liliana), Nancy Bocci nació hace 50 años en el barrio porteño de Villa Luro, pero se crió y reside en Flores.
Desde muy pequeña le gustaba aplicarse base, rubor, iluminador, sombras y labiales como una adulta. “A los 12 años ya me automaquillaba. Me iba sola a una iglesia evangélica cercana y allí me maquillaba de rosa, preferentemente, a espaldas de mis padres porque no me dejaban. Al punto que, me sacaba toda la pintura del rostro antes de regresar a casa”.
Esa “travesura” preadolescente era acompañada periódicamente por otra pasión: contemplar los despegues y aterrizajes de aviones. “Si estaba mal de ánimo, me iba a Aeroparque. Porque las turbinas me generaban bienestar”, remora la mayor de cinco hermanos.
Ya en esa época quería tener su propio dinero en la billetera. No por nada a los 16 años comenzó a trabajar en una clínica de odontología. “De inmediato, me nombraron supervisora. ¿Por qué? Porque me llevaba muy bien con las empleadas mayores. Llegué a tener 24 personas a mi cargo”, confiesa con orgullo.
Al cabo de dos años, luego de efectuar diversos cursos intensivos, Nani debutó como maquilladora profesional para una línea francesa, en la tradicional Farmacia Colón, en el barrio de Recoleta. “Con la plata que ganaba, tomaba dos colectivos, más un tren y viajaba maquillada a cursar para piloto privado en el aeropuerto de San Fernando. Era la única mujer, por entonces. Verdaderamente, no me recibí. Pero piloteé avionetas o aviones chicos, como el Cessna, e hice el psicofísico para computarizar horas de vuelo”, detalla.
Posteriormente, continuó con su profesión trabajando para un laboratorio multinacional y para dos cadenas de farmacias.
Amante de las anécdotas, Nancy cuenta que una noche, en el hotel Intercontinental, saliendo de maquillar a una novia, se topó con Diego Maradona. “Después de terminar mi labor, esperaba el ascensor en el cuarto piso. Cuando llegó, una persona, que era Diego, tomó la puerta para que subiera. Detrás de él, había una troupe de varones. Ni lerdo ni perezoso, Maradona me dijo: ‘Subí’. Sonriendo, le respondí: ‘No. ¡Gracias! Prefiero esperar el otro’. A lo qué él, bien galante, me dijo: ‘No me tengas miedo, no te voy a hacer nada’. Era imposible no reconocerlo. Ya en planta baja, volvió a clavarme los ojos, cuando me vio pasar”, rememora Bocci señalando que un día decidió cambiar el rumbo laboral.
“Hice un curso en la escuela de Donato Delego y empecé a diseñar vestidos para damas y trajes para caballeros. Entre otros, confeccioné la ropa para el cantante Ariel Pucheta y el vestido de 15 para su hija Morena, además de indumentaria para el político Roy Cortina”, sintetiza la multifacética emprendedora que también se dedicó a la producción y organización de eventos.
Al respecto de esta actividad, a fines de 2012, su nombre y apellido estuvo en treinta y cinco medios periodísticos nacionales. Porque una pareja (Melina Billard y su esposo) que había contraído matrimonio el 23 de noviembre corrió alto riesgo de no tener su fiesta. Porque el salón de Caballito que habían contratado y pagado con anterioridad cerró sus puertas abruptamente. Al enterarse de la estafa, Nancy (conocida de la novia) gestó un plan B. En tiempo récord, se puso la responsabilidad al hombro y movió cielo y tierra para que el flamante matrimonio, junto a 170 invitados, recuperaran la sonrisa y tuvieran su fiesta en un conocido salón de Puerto Madero. “Actué como si me hubiera pasado a mí o a una hija”, concluye Nancy Bocci catorce años después.