La pena por esa causa puede alcanzar los 10 años de prisión según las leyes australianas.
Johnny Depp no declaró el ingreso de sus dos yorkshire terrier para evitar que cumplieran con los 10 días de reclusión que impone el sistema de ese país.
Ya a mediados de mayo, las autoridades australianas ya habían amenazado con sacrificar a los perritos si el actor no se los llevaba.