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Informes Especiales

Portada  |  18 agosto 2022

Autos de nadie: ¿Qué se hace con ellos?

Están quietos y solos, estacionados para siempre en la ciudad que no tiene lugar para estacionar. ¿De quienes son los autos abandonados? ¿Qué se hace con ellos?

Varias capas de tierra. Un colchón de hojas secas. Una goma completamente en llanta. Pintura descascarada. El esqueleto de lo que alguna vez fue una paloma en el techo. Dos cartelitos amarillentos, de empresas distintas, pegados en el vidrio con la leyenda: “compro su auto”. Todo eso se encuentra en un Peugeot 206 que hace meses está abandonado en una esquina de Villa Urquiza.

Y escenas parecidas se repiten en cada barrio de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Qué pasa con los autos abandonados que, mientras los controles para estacionar se hacen cada vez más estrictos, ocupan, como si nada, el espacio público y contaminan el medio ambiente?

Según la ley N° 342 de la Ciudad de Buenos Aires, en caso de que un inspector encuentre un auto abandonado debe dejarle pegado un cartel advirtiendo al dueño que tiene 15 días para retirarlo del lugar.

Cumplido ese plazo, si el auto está en condiciones aceptables se lo lleva a la playa de infractores, y si está visiblemente deteriorado, a una planta de desguace, donde el dueño tiene otros 15 días para recuperarlo. De lo contrario se lo compacta para venderlo como chatarra.

El Gobierno de la Ciudad informó que en 2021 se removieron 1218 autos abandonados, algunos por denuncias de los vecinos y otros detectados directamente por los inspectores que recorren las calles.

Pero el trabajo parece ser insuficiente. Un relevamiento realizado por Telefe Noticias en barrios como Villa Ortúzar, Paternal, Villa Urquiza, Villa Devoto y Parque Chas permitió comprobar que no solo hay zonas “regadas” de autos abandonados, sino que llevan meses o, incluso, años.

Por un lado, faltan controles. Y por otro, sobra la tristemente famosa “viveza criolla”. Como esa a la que apeló el dueño de un Fiat Uno depositado hace meses en la esquina de Mendoza y Triunvirato. “En reparación”, dice el cartelito que le pegó en el parabrisas.

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