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Informes Especiales

Portada  |  11 mayo 2022

Herederos: Emanuel, el hijo de Palito Ortega

Silencioso, con un ritmo reflexivo y pausado, Emanuel Ortega recibe a Telefe Noticias en su estudio de grabación, dispuesto a sumarse a un nuevo capítulo de “Herederos”. Su timidez no lo deja mentir, admite que -a pesar de tantos años de exposición- le cuestan las cámaras. Pero aun así, nos invita a conocer sus recuerdos, desde los más lejanos hasta los contemporáneos.

En el seno de una familia ampliamente expuesta por el éxito de Palito y Evangelina, Emanuel creció entre cámaras, camarines, butacas y programas de televisión. Los shows del padre, y todo el detrás de escena le producía una intensa curiosidad, difícilmente descriptible. Sorprendido por los ingredientes de cada concierto, preguntaba y aprendía continuamente, sabiendo que algún día la música formaría parte de su propia profesión.  

Creció, también, en una casa llena de personalidades. Recuerda cuando buscaba los “tesoros” que le escondía Frank Sinatra por toda la casa. Eran chocolates, rastreados con plena rapidez y esmero. También recuerda a León Gieco y Charly, su música e inspiración.  

Vivía la fama del padre con cierta normalidad, aunque también con asombro. Evangelina era la encargada de poner orden y disciplina en aquel mundo caótico. Fue ella quien llevó adelante la crianza de los chicos, luego de tomar distancia de su carrera actoral. 

En algunas ocasiones Emanuel acompañaba a su padre en las giras y viajes, pero a la vez debía cuidar su asistencia en el colegio. Durante su infancia y adolescencia, sufrió bullying por su físico delgado (y por celos). Cuando vivió en Tucumán, mientras Palito cumplía funciones como gobernador, recuerda haber sido perseguido por algunos compañeros que pretendían molestarlo, probablemente por la relevancia del apellido. 

Las anécdotas con sus cinco hermanos son cuasi infinitas. Un Luis Ortega, por ejemplo, compartía cuarto con él, entre peleas y conciliaciones continuas y repetitivas. Todos sus hermanos acompañaron el crecimiento de Emanuel como cantante, festejando sus logros, cantando sus canciones. Es que ese momento de auge, en tiempos de adolescencia, necesitaba del apoyo de los más íntimos. Fue un cambio rápido y repentino, con una efervescencia de fanáticos, luces y agendas complejas. La música lo llevó a escenarios soñados, a públicos apasionados. En ese momento, acaso su timidez se suavizaba, aunque no por mucho tiempo. Llegó a cansarse de tanta exposición, y, sin alejarse de la música, direccionó su carrera en un camino diferente.  

Entre la popularidad de sus padres y su propio éxito, fueron años de una privacidad contenida, de fama constante, de tapas de revistas y programas de televisión. Recuerda aquéllo con cariño y agradecimiento, desde una posición distinta. Hoy, en su estudio de grabación, se propone acompañar a viejos y nuevos artistas, y acaso- quién sabe- volver a componer y cantar sus propias canciones.  

Su silencio lo invita a la reflexión del pasado, para hoy -amigado con su timidez- construir nuevos proyectos, continuamente.  

Agradecimientos:  

@woman_studio_ar 

Jardín Japonés - @vivero.jardinjapones   

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Sergio Miyagi- Director de Prensa del Jardín Japonés

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