El ex ministro socialista, de 66 años, se mostró impasible durante la lectura de la sentencia, y sólo asintió con la cabeza cuando el juez lo declaró no culpable de haber contratado a prostitutas para fiestas sexuales en París, Bruselas y Washington.
Sin embargo, previamente al fallo, brindó una curiosa explicación en torno a su participación en las orgías ante la justicia, que no pasó desapercibida para los medios europeos encargados de cubrir el caso. Allí admitió que estuvo involucrado porque necesitaba "sesiones recreativas" mientras estaba atareado "salvando el mundo" de una de sus peores crisis financieras.
El Tribunal resolvió que Strauss-Kahn tuvo un "comportamiento de cliente" y que eso no contravenía la ley.
Sus abogados consideraron que la instrucción por la que acabó siendo juzgado, había sido "totalmente ideológica".
"No había ningún hecho para que se pudiera decir que había cometido un delito de proxenetismo", declaró Henri Leclerc, letrado del exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI), al término de la lectura de la sentencia en el Tribunal Correccional de Lille (norte de Francia).
Leclerc se quejó de que con su cliente se quiso dar a este caso "un contenido que no tenía" y que la acusación "se basaba en criterios morales y no jurídicos".
"Este veredicto ha dejado esta instrucción en nada" y "debería permitir reflexionar a todos sobre lo que es una instrucción secreta", comentó tras insistir en que "sabíamos que el debate contradictorio y público mostraría el vacío de este sumario".
Strauss-Kahn se fue hoy del tribunal por una puerta que le permitió evitar a las decenas de cámaras y micrófonos que habían acudido a la sentencia, pero algunos periodistas que estaban en la audiencia le oyeron decir: "Todo eso para esto. ¡Menuda destrucción!".
Junto al antiguo ministro francés de Finanzas y aspirante a la candidatura para las presidenciales francesas de 2012, doce de los trece encausados fueron igualmente absueltos, entre ellos el conocido proxeneta Dominique Alderweireld, alias "Dodo la Salmuera".
Alderweired dijo estar "muy agradablemente sorprendido" por el veredicto, sobre todo teniendo en cuenta que la fiscalía había pedido para él prisión firme, y estimó que la acción de los jueces instructores fue "política", y que su objetivo era hundir la carrera de Strauss-Kahn.
(EFE y AFP)