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Acompañar con "selfies" una dieta contribuye a su éxito

Según una nueva investigación, para poder perder peso, una imagen vale más que mil palabras. Un estudio de la Universidad de Alicante asegura que los autorretratos progresivos contribuyen a la pérdida de peso en más del 70 por ciento de los casos.
Por Telefe Noticias

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Internacionales: Acompañar con "selfies" una dieta contribuye a su éxito

Según el investigador de la Universidad de Alicante, Isaac Elías Kuzmar Daza, con los resultados obtenidos en su estudio "Aplicación de un nuevo enfoque terapéutico para el tratamiento de la obesidad", el uso de la imagen y publicación en redes sociales logra la motivación de las personas que desean perder peso.

Tras realizar un programa médico nutricional para reducción de peso donde incluía la variable imagen, mediante la toma de fotografías del cuerpo del paciente cada semana, los resultados finales concluyen que el 90% completó el estudio, y tuvieron éxito el 71,3%, fracasando el 28,7%. Además, el 83,7% perdió cintura. Concluye Kuzmar, médico de profesión, cómo los pacientes responden mejor a la dieta si se tiene en cuenta la variable de la imagen.

Los datos recogidos por este investigador corresponden a la consulta de una clínica de nutrición en Barranquilla (Colombia). Cada semana se hicieron fotos de los pacientes. La motivación más alta se logró a medida que las imágenes mostraban cómo por ejemplo, disminuía el tamaño de su cintura.

El método

La primera vez que los pacientes acudían a consulta, el investigador tomaba unas fotos de ellos; según iban mejorando con la dieta, y con asistencia de un teléfono al que podían llamar para atención, el paciente (la mayoría son mujeres) «cuando veía la foto, cómo mejoraba esa imagen, es cuando más se motivaban a adelgazar, no se nos cansaban, bajaban de peso». El que está ahí «lo que quiere es una foto», no tanto las cifras, explica la directora del estudio, asegura la doctora Mercedes Rizo Baeza.

La tesis doctoral «Aplicación de un nuevo enfoque terapéutico para el tratamiento de la obesidad», fue defendida y aprobaba en marzo pasado por Isaac Elías Kuzmar Daza, y cuya dirección de estudio corrió a cargo de los doctores Mª Mercedes Rizo Baeza, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Alicante, y Ernesto Cortés-Castell, profesor del Departamento de Farmacología, Pediatría y Química orgánica de la Universidad Miguel Hernández.

Durante dieciséis semanas consecutivas los pacientes, la mayoría eran mujeres, pasaron consulta. El médico llevó a cabo un programa médico nutricional, que incluye historia clínica informatizada y completa, dietas personalizadas hipocalóricas, con selección de aquellos alimentos que son de preferencia para el paciente. Las medidas utilizadas han sido las convencionales de índice de masa corporal (IMC), más la ecuación cintura-cadera. Esta última, el índice de cintura y cadera, se revela como variable importantísima «porque hoy en día el IMC se nos queda corto», explica Rizo. El índice de cintura y cadera es fundamental hoy en día e indica la posibilidad de poder desarrollar obesidad.

A la historia médica del individuo, que incluye conocer su parte alimentaria y el ejercicio que hace, se añadía la foto del paciente. Estas dieciséis semanas de dieta se apoyan con metodologías TICs (técnicas de informática computerizadas).

Mientras el 50% de los pacientes hacía la entrevista por teléfono, usaban estas TICs, se pesaban ellos mismos, contaban qué habían comido, qué ejercicio habían hecho y se hacían una foto que mandaban al investigador; en contraposición se situaba el grupo de pacientes presenciales, que acudió a consulta ocho semanas, y de forma salteada durante el tratamiento. El resultado es que el paciente pierde peso igual, logrando los mismos resultados en ambos grupos, el presencial y el no presencial.