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Así es el robot que usó la policía para matar a uno de los tiradores de Dallas
Una manifestación en el centro de la ciudad de Dallas, en EE.UU., contra la violencia policial hacia ciudadanos negros fue la ocasión perfecta para que Micah Johnson, un negro de 25 años que carecía de antecedentes policiales y era reservista del Ejército fuera uno de los tiradores que bañó de sangre el departamento de policía local, al matar a cinco de sus agentes y herir a otros siete.
Tras un violento tiroteo, la policía logró acorralar a Johnson en un edificio y trató de negociar una rendición. En esa negociación, el joven comenzó a gritar que no pertenecía a ninguna organización y que solo deseaba matar policías blancos.
"Nos dijo que estaba furioso con recientes tiroteos protagonizados por policías. Dijo que estaba furioso con personas blancas. Dijo que quería matar personas blancas, especialmente policías blancos", aseguró en conferencia de prensa el jefe de policía de Dallas, David Brown.
"No vimos otra opción más que usar nuestro robot bomba y colocar un dispositivo para detonarlo donde estaba el sospechoso. Otras alternativas hubieran colocado a nuestros oficiales ante un grave peligro", precisó Brown, después de explicar que las negociaciones con el tirador se habían roto. "El sospechoso está muerto como resultado de la detonación de la bomba", agregó el jefe policial.
Especialistas coinciden en que es la primera vez que un departamento de policía de Estados Unidos utilizó un robot bomba en una situación límite donde corrían riesgo civiles y policías.
Pete Singer, un experto en robótica, de la New America Foundation, explicó que estos "robot killer" suelen ser utilizados por el Ejército y también la policía para hacer detonar artefactos sospechosos. Singer, explicó que robots cargados de explosivos del modelo MARCbot fueron usados por las tropas estadounidenses en Irak y Afganistán.
En caso de necesidad, llevan pequeñas cargas explosivas para ser detonadas con una señal de telecomando, a fin de neutralizar un potencial explosivo dentro de un paquete sospechoso.
Los distintos modelos que hoy existen en el mercado son similares, ya que son movilizados mediante un control remoto, pesan unos 25 kilos y tienen uno o dos brazos extendibles capaces de realizar múltiples articulaciones y desplegarse varios metros para, por ejemplo, manipular una bomba.
Los robots poseen una cámara de alta definición y con visión nocturna, que transmite en vivo las imágenes, las cuales son monitoreadas en vivo por los agentes que movilizan el aparato. Ellos también pueden escuchar lo que pasa alrededor del robot, ya que cuenta con micrófonos. Algunos modelos más avanzados poseen escáners para detectar drogas, material biológico, radioactivo o armas químicas.