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Chile celebra su primer restaurante inclusivo
Juan Muñoz es un joven chileno que vive en Ñuñoa y que a los 2 años perdió toda la audición de su oído izquierdo producto de una meningitis, mientras que en su lado derecho padece de una hipoacusia severa profunda. Gracias a un audífono, escucha sólo un 40%. Pero esa no fue razón para quedarse de brazos cruzados.
Como le cerraron las puertas para trabajar en lo que estudió, gastronomía, optó por un emprendimiento personal. Hoy, él y su cuñado son dueños del restaurante "La inclusiva", ubicado en la comuna de Ñuñoa.
La idea es que no existan barreras para nadie, por lo que no sólo utilizan lengua de señas, las cartas tienen sistema Braille y se aceptan mascotas en la terraza.
“Porque no existe barrera que te impida comer rico…”, es la frase que representa a esta sanguchería que hoy innova en el rubro y entrega un ambiente de accesibilidad a cientos de personas en situación de discapacidad, como una oportunidad para que puedan salir a disfrutar de una rica comida de manera independiente y fácil.
“Los mozos saben lengua de señas y pueden comunicarse con personas que no escuchan pero, independiente de que vengan personas oyentes, también muestran las señas, para que conozcan y se integren“, cuenta el fundador de La Inclusiva.
Junto a Juan Muñoz se sumaron Fernando Valencia y Rodrigo Ancán, y formaron un equipo muy unido y quienes en cada detalle de su local trabajan bajo el sello inclusivo.
“Ha sido una experiencia súper satisfactoria y enriquecedora, porque ha venido gente con discapacidad y sin discapacidad. Vienen clientes de muchas partes y llegan niños que ven a Juan como una imagen de que sí se puede o viene gente mayor que dice ¡por fin pude venir a un lugar solo, tengo independencia!”, relata Valencia.