El nuevo instrumento, creado gracias a la colaboración entre él y el fabricante belga Chris Maene, y con el apoyo de Steinway & Sons, tiene las cuerdas rectas y paralelas, en lugar de diagonales, como en los pianos tradicionales, y produce un sonido "más transparente".
"Este piano otorga una nueva alternativa de sonido y hace pensar más en el uso del pedal", aseguró el pianista.
En 2011, durante una visita a la ciudad italiana de Siena, el director tuvo la oportunidad de interpretar música en el piano del compositor húngaro Franz Liszt (1811-1886), que había sido restaurado recientemente, lo que le inspiró a fabricar uno que combinara "el sonido de antes con los avances técnicos de ahora".
El pianista presentará en la capital británica el nuevo “Baremboim-Maene” -así se llama el nuevo piano- en cuatro conciertos, entre hoy y el 2 de junio, sobre el compositor austríaco Franz Schubert.