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De huracán a tormenta tropical, Irma sigue su curso devastador
Irma golpeó Florida tras un paso devastador por el Caribe como un huracán de Categoría 5, el más potente en la escala Saffir-Simpson. En total, dejó 38 muertos, entre ellos 10 en Cuba, que el fin de semana fue azotada por fuertes vientos y olas de 11 metros.
Los fuertes vientos derribaron líneas eléctricas y dejaron a 6,5 millones de hogares y comercios en Florida, Georgia, Carolina del Sur y Alabama sin energía. Ciudades del noreste de Florida, incluyendo Jacksonville, se hallaban inundadas, mientras las autoridades trataban de socorrer a residentes que estaban con el agua hasta la cintura.
Miami despertó ayer lunes con árboles y ramas caídos, semáforos inoperantes, rutas cerradas y botes hundidos, pero los residentes estaban aliviados de que la marejada que se tragó las zonas costeras de la ciudad no causara los daños catastróficos que el huracán Irma prometía.
Los equipos de limpieza comenzaron a trabajar al amanecer para despejar las calles de escombros, árboles, ramas, postes, carteles y señales de tránsito caídas, que quedaron al descubierto luego de que el agua retrocedió.
El domingo, el vecindario de Brickell en el centro de Miami, un distrito financiero frente al mar, se inundó por la marejada que superó los diques y se tragó varias cuadras adentro.
La costa de Miami, así como sus islas, son proclives a inundaciones serias aun con lluvias menores, un problema endémico de la zona debido a la falta de elevaciones y el aumento del nivel del mar.
En el puerto deportivo de Brickell los botes estaban sumergidos y, algunos, totalmente hundidos. Más al sur, en un puerto deportivo en Coconut Grove, un puñado de botes habían sido arrastrados tierra adentro por la marejada que, según los vecinos, entró al menos 150 metros.
Mientras, las calles de la arbolada zona residencial de Coral Gables estaban cubiertas de ramas caídas y árboles arrancados de raíz, algunos de los cuales cayeron sobre las casas, sin que se reportaran víctimas.