Donald Trump ganó las primarias republicanas en al menos cinco estados y lideraba el recuento en otro, en un supermartes de internas en 11 estados marcado por la creciente desconfianza en el propio aparato del Partido Republicano ante el imparable avance hacia la nominación del polémico magnate neoyorquino.
Es que las encuestas que siguen ratificando el avance de Trump entre los conservadores, lo dan como derrotado en la elección general con cualquiera de los candidatos demócratas que alcancen la postulación.
Confirmando los peores miedos de los republicanos, un sondeo difundido hoy por la cadena de noticias CNN mostró que Trump perdería por mucho las elecciones presidenciales de noviembre contra cualquiera de sus posibles rivales demócratas.
Clinton lo derrotaría por 52 a 44% de los votos y Sanders lo vencería por 55 a 43%.
La misma encuesta reveló que Clinton tendría una elección más difícil si el candidato republicano fuera Rubio, quien la supera en tres puntos en intención de voto, o Cruz, quien le ganaría por un punto.
Sin embargo, tras ganar tres primarias republicanas consecutivas y otras cinco hoy, Trump se preparaba para aumentar su ventaja en la carrera a la nominación partidaria en las primarias y caucus en todo el país, desde Alaska a Massachusetts, pasando por Georgia, Texas y Arkansas, entre otros estados.
Del lado demócrata, Hillary Clinton reforzó su aura de máxima favorita al ganar las primarias o caucus en al menos siete estados o territorios, mientras que su único rival, el senador socialista Bernie Sanders, ganó en dos, incluyendo en su estado de Vermont, donde arrasó, según proyectó la cadena de noticias CNN.
Además de ganar en Virginia, Georgia, Alabama, Massachusetts y Tennessee, donde derrotó a sus dos principales oponentes, los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, el controvertido Trump peleaba voto a voto en Vermont con el gobernador de Ohio, John Kasich.
Las rápidamente proyectadas victorias de Trump en Georgia y Alabama hicieron cundir la alarma en el equipo de campaña del senador texano Cruz, quien confiaba en su fuerza entre los evangelistas para ganar en los estados del Sur Profundo del país.
No obstante, logrando concretar su principal aspiración de la noche, Cruz se impuso en la primaria de su estado de Texas, el más grande y el que más delegados (155) ponía en juego en este supermartes, e incluso dio un gran paso más al conseguir la victoria en la de Oklahoma.
Rubio, el candidato preferido del aparato republicano, en contraste, seguía sin poder anotar alguna victoria a su campaña.
Trump felicitó a Cruz por sus triunfos y no pudo evitar disparar contra Rubio, a quien calificó de "peso ligero" y de "gran perdedor de la noche".
Clinton, por su parte, se alzó con las primarias de Texas, Georgia, Virginia, Alabama, Tennessee y Arkansas y con el caucus del territorio estadounidense de Samoa americana, mientras que Sanders ganó en Vermont por amplio margen, triunfó también en Oklahoma y aventajaba a su adversaria en Massachusetts, según CNN.
Las victorias de Clinton en Georgia, Virginia y Alabama se interpretaron como nueva evidencia de su ascendiente sobre un electorado afroamericano que necesitará movilizar para los comicios de noviembre, luego de su aplastante triunfo del sábado pasado en Carolina del Sur gracias al gran apoyo de los negros.
La misma encuesta reveló que Clinton tendría una elección más difícil si el candidato republicano fuera Rubio, quien la supera en tres puntos en intención de voto, o Cruz, quien le ganaría por un punto.