Estados Unidos anunció este miércoles que evalúa la posibilidad de abrir un segundo ciclo de conversaciones con Irán en Pakistán y se mostró “optimista” respecto a un eventual acuerdo, en medio de la escalada de tensiones en la región.
El anuncio se conoció luego de que Irán amenazara con bloquear el tráfico en el mar Rojo como respuesta al bloqueo naval impuesto por Washington sobre sus puertos. En ese contexto, Teherán ratificó su intención de continuar el diálogo, mientras crece la expectativa internacional por la continuidad del alto el fuego vigente desde el 8 de abril y por una salida al conflicto, que ya dejó miles de muertos, principalmente en Irán y el Líbano, además de afectar a la economía global.
"Esas conversaciones se están llevando a cabo", afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aunque aclaró que aún no hay definiciones formales. En esa línea, sostuvo que el gobierno estadounidense es "optimista respecto a las perspectivas de un acuerdo".
En paralelo, el canciller iraní Abás Araqchi mantuvo un encuentro con una delegación pakistaní encabezada por el jefe del Ejército, Asim Munir. A su vez, el primer ministro de Pakistán, Muhamad Shehbaz Sharif, informó sobre los esfuerzos de mediación de su país durante una reunión con el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, en el marco de una gira que también incluye a Qatar y Turquía.
Desde Teherán, el vocero de la cancillería, Esmail Baqai, confirmó que en los últimos días se intercambiaron mensajes a través de Pakistán, aunque insistió en una condición central: el derecho de Irán a desarrollar un programa nuclear con fines civiles, con margen solo para discutir “el nivel y el tipo de enriquecimiento” de uranio.
En contraste, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu aseguró que los objetivos de Israel y Estados Unidos se mantienen alineados, al exigir que Irán abandone su capacidad de enriquecimiento nuclear.
En otro frente, el conflicto también se extiende al Líbano. Allí, pese a contactos diplomáticos recientes entre representantes de ambos países en Estados Unidos —los primeros de alto nivel desde 1993—, continúan los enfrentamientos entre Israel y el grupo Hezbollah, que reivindicó ataques con drones contra posiciones en el norte israelí.
Netanyahu reafirmó que el “desmantelamiento” de Hezbollah es una prioridad, mientras que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que dirigentes de Israel y Líbano mantendrían una reunión, en lo que sería el primer encuentro de ese tipo en más de tres décadas.
Sobre el terreno, la tensión se refleja en un doble bloqueo: Irán mantiene cerrado el estrecho de Ormuz y Estados Unidos restringe desde el lunes el movimiento de embarcaciones hacia y desde puertos iraníes. De hecho, el ejército estadounidense informó que impidió la salida de diez barcos.
Según Washington, cerca del 90% de la economía iraní depende del comercio marítimo, por lo que también se reforzaron las sanciones sobre su sector petrolero.
En respuesta, autoridades iraníes advirtieron que podrían extender el bloqueo al mar Rojo. En esa línea, el asesor del líder supremo, Mohsen Rezaei, amenazó con hundir barcos estadounidenses si intentaban intervenir en el estrecho.
Frente a este escenario, ministros de Finanzas de 11 países —entre ellos Reino Unido, Japón y Australia— reclamaron una solución negociada, al advertir sobre los riesgos para la seguridad energética, las cadenas de suministro y la estabilidad económica global.
A pesar de la incertidumbre, los mercados reaccionaron con moderación: el precio del petróleo se mantenía estable en Asia y las bolsas mostraban subas, luego de que en Wall Street el S&P 500 y el Nasdaq alcanzaran nuevos máximos impulsados por expectativas de continuidad en las negociaciones.
Fuente: AFP.