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El desgarrador testimonio de la joven que fue violada más de 43.000 veces

La mexicana Karla Jacinto, ahora de 23 años, relató en una entrevista el calvario que vivió cuando, con tan solo 12 años, cayó en manos de un traficante.
Por Telefe Noticias

Internacionales: El desgarrador testimonio de la joven que fue violada más de 43.000 veces

"Vengo de una familia disfuncional. Fui abusada sexualmente y maltratada desde la edad de 5 años por un pariente", señaló Karla en una reciente entrevista en CNN.

Fue entonces que, con 12 años, conoció a un hombre diez años mayor, procedente de Zacatelco, en las proximidades de la ciudad de Tenancingo, feudo de la trata y la prostitución masificada, quien utilizó todos los ardides para cortejarla.

Una semana después el joven la llamó por teléfono. Ella se emocionó, corrió a su encuentro. Viajó con él a la localidad de Puebla. "Viví con él por tres meses y durante ese tiempo me trató muy bien. Me amaba, me compraba ropa, me daba atención, me traía zapatos, flores, chocolates, todo era hermoso", relató la joven.

Pero algo raro se movía a su alrededor. Mientras ella esperaba por su novio en el apartamento, los primos de este traían a casa todo tipo de chicas. Cuando al fin Karla se decidió a preguntar, su novio le confesó: “Ellos son proxenetas”. Pocos días más tarde ya el hombre empezó a explotarla sexualmente.

La primera vez la llevaron a Guadalajara: "Empecé a las 10 a.m. y terminé a la medianoche. Estuvimos allí durante una semana. Hagan cuentas. Veinte por día, durante una semana. Algunos hombres solían reírse de mí porque yo lloraba. Tenía que cerrar mis ojos para no ver qué me estaban haciendo, así no sentiría nada".

En lo sucesivo, aquella niña conoció moteles de carretera y prostíbulos con todas sus características, sitios al aire libre y hasta casas de familia. Sin días libres, durante mucho tiempo Karla trató a 30 hombres al día, sin siquiera haber cumplido los 16 años. Su hombre la maltrataba, la escupía, la humillaba y hasta la dejó embarazada.

Pero antes, con tan solo 13 años, ocurriría una escena más que lamentable. na noche, mientras trabajaba en un hotel habilitado para este tipo de manejos, apareció la policía. Los hombres huyeron, las chicas pensaron que serían rescatadas. Pero ocurrió lo contrario. Los uniformados encargados del operativo no fueron más indulgentes. Treinta hombres armados, frente a un grupo de niñas, todas menores de edad, y las puertas del edificio cerradas. El infierno se repetía en todas las habitaciones. Las obligaron a colocarse en posiciones comprometedoras, les grabaron videos, las chantajearon con difundirlos, con hacérselos llegar a sus familias.

“Ellos sabían que éramos menores de edad. Ni siquiera estábamos desarrolladas. Teníamos caras tristes. Algunas niñas apenas tenían 10 años”, se lamentó Karla, hoy una incansable activista contra la trata de mujeres.

Había cumplido sus 15 años cuando dio a luz una niña. El padre de la criatura era el culpable de su secuestro. El mismo que se llevó a la criatura y amenazó a Karla con que nunca más la vería si no continuaba obedeciéndole.

Finalmente, en 2006 Karla Jacinto fue rescatada.

Mucho de lo que Jacinto relató a CNN se lo narró en persona al papa Francisco, cuando visitó el Vaticano en julio pasado. Un mes antes había sido escuchada en el Congreso de los Estados Unidos.

Aquella etapa de su existencia ha sido cerrada, pero Karla quiere que no quede en el olvido. Es por ello que da la cara para que su historia no se repita con ninguna de las niñas y jóvenes de hoy.