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Portada  |  23 junio 2022

El drama de la pareja que reza para que el corazón de su beba deje de latir

Son estadounidenses y estaban de vacaciones en Malta cuando la mujer experimentó complicaciones y el embarazo pasó a ser inviable y riesgoso. Pero el aborto es ilegal.

Con 16 semanas de embarazo, la estadounidense Andrea Prudente comenzó a perder sangre y los análisis confirmaron la malas noticia: la placenta se había desprendido parcialmente y su embarazo ya no era viable.

Le ocurrió en Malta, mientras estaba de vacaciones con su pareja, Jay Weeldreyer.

Y la vida de la mujer quedó en riesgo porque los médicos le advirtieron que puede experimentar una infección fatal. Pero poner fin al embarazo tampoco es una opción porque en ese país es ilegal.

Mientras el corazón dela beba sigue latiendo, Andrea y Jay están encerrados en una habitación de hospital.

"Aquí estamos sentados creyendo que si comienza el parto, el hospital se activará. Si el corazón de la beba para, nos ayudan con eso. Pero más allá de eso, no harán nada", contó el hombre en declaraciones que reproduce BBC.

Además, explicó: "Con la hemorragia y la separación de la placenta del útero, con la membrana totalmente rota y el cordón umbilical del bebé sobresaliendo de su cérvix, Andrea está en un riesgo altísimo de infección y todo se podría prevenir".

"La beba no puede sobrevivir, no hay nada que se pueda hacer para cambiar eso. La queríamos, aún la queremos, la amamos, quisiéramos que sobreviviera, pero no lo va a hacer. Y no solo estamos en un punto en el que estamos perdiendo a una hija a la que queríamos, sino que el hospital está prolongando la exposición de Andrea a riesgos", añadió.

La pareja ahora analiza la chance de una evacuación de emergencia hacia el Reino Unido, con los gastos a cuenta de su seguro de viajes.

Según BBC, Malta tiene una de las leyes más estrictas en Europa en lo que tiene que ver con el aborto: acabar con un embarazo es completamente ilegal, incluso cuando el feto no tiene ninguna oportunidad de sobrevivir, como es este caso.

"Aquí, las mujeres hablan en muy pocas ocasiones", señaló la doctora Lara Dimitrijevic, presidenta de la Fundación para los Derechos de las Mujeres, quien viene luchando hace años contra la norma que regula esos casos.

Y agregó: "La práctica general es que los médicos dejan que el cuerpo expulse el feto por sí mismo, o si la paciente se enferma mucho y desarrolla sepsis, intervendrán para salvar la vida de la madre".

"Sabemos que en promedio hay dos o tres casos así cada año, pero luego de que Andrea hiciera su historia pública a través de las redes sociales, comenzamos a ver a muchas más mujeres dando un paso hacia adelante y compartiendo sus experiencias", sostuvo.

De acuerdo con Dimitrijevic, la ley debe cambiar porque una práctica así representa no solo un riesgo de salud para las mujeres, sino también un trauma psicológico para ellas y sus familias.

En tanto, Jay dijo que él y su esposa están exhaustos después de esperar seis días a que pase alguna de las dos cosas horribles que pueden ocurrir.

"Este procedimiento se pudo hacer en dos horas, sin tener que poner a Andrea en riesgo, y permitiéndonos hacer nuestro duelo", cuestionó.

En cambio -afirmó Jay- "se ha prolongado esta situación en la que terminas con pensamientos muy oscuros, preguntándote cómo podrá terminar esto".

Dramáticamente, Andrea y Jay están orando para que el corazón de su hija deje de latir antes de que la madre termine desarrollando una infección letal.

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