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El misterio que rodea la foto del Air Force One en La Habana
Más que una foto parece un cuadro. No hay un solo elemento que desencaje en una imagen que no habla, le grita a los cuatro vientos su significado. Se trata del Air Force One sobrevolando el municipio de Boyeros segundos antes de tomar tierra en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana.
La foto es de el cubano Yander Zamora Reyes y está considerada como una de las mejores fotografías que se hicieron durante los tres días que Barack Obama y su familia pasaron en La Habana.
Fotógrafo del diario Granma, este santiaguero de 34 años afincado en La Habana dudó unos días sobre si era conveniente o no revelar su identidad. Ese día, trabajaba de freelance para la agencia Reuters, y pasó la foto como siempre, con el nombre genérico Stringer que se utiliza para colaboradores que por distintas razones no firman. La suya fue una de las primeras imágenes del viaje que llegaron a las pantallas de los editores de fotografía de los medios de comunicación del mundo. Y no pasó desapercibida. Abrió las webs de los principales digitales. Reuters decidió entonces volverla a pasar pero asociada a un nombre. Y Yander Zamora prefirió ser prudente y firmó con su segundo nombre y apellido, Alberto Reyes.
Yander, con su vieja Nikon D7000 comprada por un amigo de segunda mano en Nueva York y un modesto 18-70 que le prestó otro colega “pero que falla muchísimo enfocando”, logró esa magia que reúnen algunas fotos, traspasar el momento, transmitir sensaciones y narrar una gran historia.
Yander trabajaba ese día para Reuters y la delegada de la agencia lo envió al aeropuerto. Querían que retratara el Air Force One justo en el momento en el que el avión está a punto de aterrizar y pasa junto a un cartel estratégicamente colocado hace años y en el que se lee La Habana. Una foto segura y recurrente. Hecha muchísimas veces. “No me apasionaba el encargo, pero era lo que me habían pedido”, recuerda. El fotógrafo llegó al punto pero los miembros de la seguridad del Estado le echaron. Pese a su acreditación como fotógrafo le advirtieron de que estaba demasiado cerca de la zona prohibida. ¿Y entonces? “Me puse a temblar”, se ríe.
Además, los vecinos que estaban con la televisión encendida siguiendo en directo la llegada me gritaban: ‘Oye fotógrafo, estate preparado que ya viene’”. Y pasó el avión. Casi a cámara lenta. “Cerré el diafragma a 20, para ganar toda la profundidad, y enfoque a uno de los postes de la luz”. ¿Cuántos disparos? “Diez”. Unos segundos antes de escuchar las turbinas del avión, Yander ya solo miraba por el visor al cielo, cuando descubrió que en la parte inferior de la imagen estacionaban dos almendrones, dos coches antiguos de los años cincuenta, una de las imágenes más emblemáticas de Cuba. Y además azules. Y de dos tonos, los mismos con los que está decorado el Air Force One.