El presidente de Ecuador recibió al Papa

Entre risas y gestos distendidos, Francisco y Rafael Correa se reunieron en privado en la casa de gobierno en Quito, el Palacio Carondelet.


07 jul, 2015 15:16
Internacionales: El presidente de Ecuador recibió al Papa

Francisco dice que volvió a su "casa" y Rafael Correa parece ser el anfitrión ideal. Tras un abrazo fraternal en el aeropuerto y discursos coincidentes, el presidente ecuatoriano tuvo su esperada reunión en el Palacio Carondelet con el Papa que, pese a la evidente sintonía que hay entre ambos no se privó de pedirle más de una vez más diálogo.

El Papa llegó al centro histórico de Quito a las 19, luego de una estadía de más de siete horas en Guayaquil, donde presidió una misa multitudinaria. Antes de entrar en el palacio presidencial -cuya fachada estaba iluminada de blanco y amarillo, los colores del Vaticano-, Francisco sorprendió a los fieles que lo esperaban en la Plaza Grande.

A pedido del público, salió al balcón y bendijo a miles de ecuatorianos que desde la mañana, y luego de soportar más de tres horas de lluvia, soñaban con ese momento. Telefe Noticias recogió varios de esos testimonios.

El encuentro entre Correa y Francisco, el tercero desde que fue nombrado Papa, en marzo de 2013, duró unos 20 minutos. Se celebró en el salón de protocolo del Palacio Carondelet y no hubo discursos tras la reunión, ya que ambos hablaron anteayer, cuando el Pontífice aterrizó en Quito. En el aeropuerto, la sintonía entre Francisco y Correa, un ferviente católico, había sido evidente. Coincidieron en las denuncias contra las injusticias sociales de América latina y en la necesidad de que se acaben "los descartables de la sociedad".

Pero, también, el Papa le pidió al presidente "respetar las diferencias" y "fomentar el diálogo". Lo hizo en momentos en el que el país vive una gran polarización a causa de dos proyectos de ley que pretenden imponer fuertes impuestos a la herencia y la plusvalía. Las leyes fueron frenadas temporalmente por Correa, en medio de las críticas de la oposición, que acusa al presidente de usar políticamente la visita del Papa.

Una vez que finalizó la reunión, y aunque no estaba previsto en la agenda, el Papa salió nuevamente al balcón acompañado por Correa, que aplaudía sonriente a su lado. El presidente no se despegó de él ni un minuto y le presentó luego a miembros del gobierno y del ejército, a los que el Papa saludó uno por uno.

Luego llegó la tercera bendición desde el balcón, y la Plaza Grande estalló de júbilo. Francisco caminó después 50 metros hasta la Catedral Metropolitana de Quito, mientras las campanas sonaban de fondo. Allí oró frente a la imagen de la Virgen María, recorrió el edificio y saludó a la gente. Luego salió para dirigirse a la multitud en la plaza. "Que no haya diferencias", clamó Francisco, al dar un mensaje de unidad. Y terminó con su clásico pedido. "Por favor, les pido que recen por mí", dijo antes de despedirse.