Esto que vemos aquí es una demostración que hicieron en un bar del barrio de Ginza con voluntarios e invitados para ver si la idea funcionaba.
Cada comensal se coloca bajo una campana de acrílico que los aísla de un modo similar al "cono del silencio" bajo el que solían conversar el Superagente 86 y su jefe.
Los restaurantes japoneses tuvieron una caída del 80% en sus servicios desde que comenzó la pandemia y apelan a todo su ingenio para recuperar clientes.