EXCLUSIVO WEB: El argentino que traslada refugiados de Burundi al Congo

Juan Pablo Terminiello es oficial de Protección del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Desde hace dos meses ayuda a miles de burundeses a refugiarse en la República Democrática de Congo. Enteráte cómo es su trabajo.


16 jul, 2015 11:55
Internacionales: EXCLUSIVO WEB: El argentino que traslada refugiados de Burundi al Congo

El régimen internacional de protección de refugiados, que rige a partir de la Segunda Guerra Mundial, cubre situaciones de movimientos forzados como consecuencia de la persecución política, religiosa o por conflictos armados y violación de Derechos Humanos.

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) es el organismo encargado de proteger a los refugiados y desplazados por persecuciones o conflictos, y promover soluciones duraderas a su situación, mediante el reasentamiento voluntario en su país de origen o en el de acogida.

Desde 1950 ACNUR ayudó a decenas de millones de personas a reiniciar sus vidas. Hoy en día, con un equipo de unas 9.300 personas en 125 países, sigue ayudando y brindando protección a más de 60 millones de personas refugiadas, retornadas, desplazadas internas y apátridas en todo el mundo.

Una realidad lejana... un corazón cercano

Burundi vive desde abril su peor crisis política desde que finalizó la guerra civil hace ya 10 años. Se trata de una nación soberana ubicada en la región de los grandes lagos de África, con una superficie de 28.000 km² y casi 9 millones de habitantes y con miles de refugiados que huyeron desde que su presidente, Pierre Nkurunziza, declaró hace más de tres meses que se presentaría a un tercer mandato.

La decisión de Nkurunziza fue denunciada por la oposición y marcó el comienzo de una etapa de violencia e inestabilidad política, intensificada durante el período electoral, que comenzó el lunes 29 de junio con elecciones parlamentarias y finalizará el próximo 21 de julio con unas controvertidas elecciones presidenciales.

Entre quienes huyeron se encuentra el segundo vicepresidente de Burundi, miembro eminente del partido en el poder, Gervais Rufyikiri, quien se refugió en Bélgica y le pidió al presidente Nkurunziza que renunciara a un tercer mandato.

Desde que la violencia preelectoral comenzó en Burundi, 170.000 refugiados burundeses huyeron al exterior. La mayoría de ellos se dirigió a países vecinos como Tanzania, Ruanda, República Democrática de Congo (RDC), Uganda y Zambia.

El mes pasado la vocera de ACNUR, Melissa Fleming, declaró en una conferencia de prensa en Ginebra que “ahora los refugiados tienen que usar cruces fronterizos informales a través del bosque para salir del país”, lo que hace que un gran número de personas ni siquiera hayan sido registradas como refugiados.

El representante argentino de ACNUR Juan Pablo Terminiello es un importante eslabón de la operación de emergencia que ya trasladó a más de 30.000 refugiados de Burundi hacia RDC.

Desde la provincia de Kivu Sur, en Congo, Terminiello cumple un importante rol en las tareas logísticas de traslados de burundeses hacia uno de los campos de refugiados. Desde la frontera con Burundi, entrevistado por www.telefenoticias.com.ar, Terminiello precisó que "el 66 por ciento de los refugiados son niños y la mitad son mujeres. Y un 25 por ciento de los niños son menores de 4 años".

Terminiello es abogado egresado de la Universidad de Buenos Aires y trabaja en ACNUR desde hace 12 años. Tiene hijos pequeños, de 5 y 3 años, y se siente conmovido por la situación de vulnerabilidad de las familias que atiende en una zona que además se ve azotada por el cólera.

Por su parte, Fleming declaró que “aunque al principio la mayoría de refugiados eran mujeres y niños, ahora vemos que ha crecido el número de hombres. Dicen que las rupturas en el esfuerzo para resolver la situación y la falta de esperanza son las razones por las que han huido”.

Mayores necesidades; escaso presupuesto

En los países vecinos, ACNUR provee asistencia inicial y proporciona comida caliente a los refugiados que van llegando, los traslada a centros de tránsito y, finalmente, a campamentos de refugiados, donde tienen a su disposición un registro completo, asistencia médica, agua, servicios sanitarios y de protección así como otras ayudas.

Si bien el plan regional de ACNUR aspira a conseguir 207 millones de dólares para proteger y asistir hasta a 200.000 refugiados burundeses, por estos días sufre una grave carencia de fondos: sólo se pudo cubrir el 13% de la cantidad total.