El papa Francisco visitó hoy la cárcel de Palmasola en Bolivia, donde están recluidos cerca 5.000 presos, y en este lugar dijo que "la reclusión no debe ser exclusión" y destacó la importancia del proceso de reinserción.
"No podía dejar Bolivia sin venir a verlos", así comenzó el papa su discurso en el cárcel de Palmasola, donde se encuentran recluidos hombres, mujeres y menores, con sus familias, en una especie de "ciudad prisión".
Y después quiso recalcar que "reclusión no es lo mismo que exclusión", en esta cárcel, autogestionada por los reclusos y una de las más violentas del país.