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Fueron novios en la Segunda Guerra Mundial y volverán a encontrarse después de 70 años

Joyce Morris y Norwood Thomas tuvieron un romance intenso, pero la vida los separó. Ahora el destino los volvió a cruzar y se reunirán en Australia. La historia completa.
Por Telefe Noticias

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Internacionales: Fueron novios en la Segunda Guerra Mundial y volverán a encontrarse después de 70 años

Hace 70 años había bombas, había tropas y había algo peor: miedo. Corrían los días de 1944 y con ellos la esperanza de que la Segunda Guerra Mundial llegara a su fin.

Joyce Morris y Norwood Thomas no sabían que la vida los iba a unir. Tampoco sabían que luego los iba a separar, y que 70 años después el destino, sin tiempo que perder, los volvería a cruzar.

Cuenta una leyenda que aquellos destinados a conocerse tienen un hilo rojo atado en su dedo meñique que nunca desaparece. Aunque pase el paso tiempo y la distancia corra, siempre está ahí. Y para Thomas y Joyce ese hilo nunca se rompió. 

Se conocieron cerca del Río Támesis, en lo que fue un amor intenso, de esos que cuestan olvidar. Cruzaron cartas, pero la confusión tocó la puerta. Y de repente todo se desvaneció. Ella viajó a Australia y formó su familia. Él hizo lo mismo en Londres.

Aun así, a miles de kilómetros de distancia, el amor nunca se apagó. Pasaron los años y con ellos la vida. Los dos enviudaron y las casualidades, el destino, o quién sabe qué, los volvió a unir.

Joyce estaba hace unos meses junto a su hijo, quien tenía a su lado la computadora prendida. El recuerdo fue más fuerte y la mujer preguntó. “¿Podés encontrar personas?”. Acto seguido deletreó el nombre y apellido: “Norwood Thomas”.

Internet hizo su magia. En el buscador aparecía una nota del diario The Virginian Pilot del 18 de octubre de 2010 que daba cuenta de un héroe de guerra que había luchado contra los nazis y estaba cumpliendo sus últimos deseos: arrojarse nuevamente de un paracaídas. El contacto no tardaría en llegar por medio de un periodista que no dudó en rastrear la historia.

"¿Joyce? ¡Dios mío”, dijo él completamente sorprendido cuando le preguntaron por la enfermera londinense que todavía añoraba en su memoria. El encuentro, ahora, no se daría a orillas del Río Támesis, sino a través de una computadora y una conexión vía Skype.

- ¿Hola?, dijo Thomas.

- ¿Tommy?, replicó ella.

Allí, en ese instante, el mundo se hizo agua. A sus 93 años él le confesó que pensó que se había muerto al leer en el periódico que un avión se había estrellado y que una mujer con sus mismas características había perdido la vida.

Norwood Thomas

Ella, de 88 años, le recordó lo “pícaro” que podía ser. Ambos se rieron, y hasta incluso Thomas le reprochó: “Me rompiste el corazón”. Casi setenta años después, no hay tiempo que perder. Por eso sus familias planificaron un reencuentro.

El hilo rojo entre Thomas y Joyce nunca se rompió. Dicen que los amores eternos no se desvanecen, y que difícilmente se olvidan. “¿Podés verme?”, le preguntó él. “No, no puedo de forma correcta”, contestó Joyce. “Bueno, ahora estoy sonriendo”.