De trabajar en una oficina a rapear en los colectivos de Colombia, mucho cambio de golpe para cualquier joven padre de 25 años. Pero a todo eso se le suma los obstáculos que tiene que atravesar debido a su malformación congénita.
Salir de su país para intentar darle una vida mejor a su esposa y a su bebita no fue fácil. Pero nada lo detuvo y hoy está tratando de adapatarse y que los demás se adapten a su personalidad.
Llegado a Colombia desde Venezuela, el joven de rulos y brazos tatuados decidió llamarse "Alca", una contracción de las primeras letras de su nombre y las de "camino" para seguir adelante con su destino. Un ejemplo increíble de fuerza y voluntad.
Informe y material audiovisual: Agencia AFP