El lanzamiento programado inicialmente para ayer fue postergado debido a las condiciones climáticas "desfavorables" en la región de Hawai.
"Los responsables de la misión postergaron el segundo intento de lanzamiento del paracaídas (...) debido a condiciones desfavorables en el océano", publicó la NASA el martes por la tarde en su sitio oficial.
Our next 'flying saucer' #LDSD Mars lander test launch opportunity is NET 1:30pm ET Thursday: https://t.co/nHxXtxoe19 pic.twitter.com/YSdoDItKSM
— NASA (@NASA) junio 3, 2015
"La altura de las olas en el océano constituye siempre un problema para el equipo que debe recuperar la cápsula y sus datos tras la zambullida" al mar, precisó la NASA.
La NASA comenzó a probar esta tecnología desde 1976 cuando envió su misión Viking con dos robots a Marte. Pero como el objetivo es trasladar astronautas al planeta rojo hacia 2030, la agencia espacial necesita paracaídas de nueva generación, con tecnología más avanzada, que permitan a naves más grandes posarse con suavidad.
Como la atmósfera de Marte no es muy densa, cualquier paracaídas destinado a suavizar la caída de una nave espacial pesada y que va a gran velocidad tiene que ser particularmente sólido.
El platillo volador llevará un paracaídas supersónico (llamado "Low-Density Supersonic Decelerator", o LDSD) es descrito por la agencia como "el mayor jamás desplegado". Tiene 30 metros de diámetro y su objetivo es "reducir la velocidad de entrada del vehículo de Mach 2 a una velocidad subsónica".
Para la prueba, la NASA enviará su platillo volador y el paracaídas a una altitud de 37 Km sobre el Océano Pacífico con la ayuda de globo gigante. Éste entonces soltará el platillo, que subirá aún más alto --hasta 55 km de altitud-- gracias a sus cohetes de refuerzo. La nave luego alcanzará velocidades supersónicas.