La nena de 10 años estaba surfeando cuando repentinamente fue agredida por un tiburón de casi metro y medio de largo.
Con la pierna sangrando y dolorida, el primer instinto de Kaley Szarmack fue correr fuera del agua, pero cuando miró hacia atrás vio que su amiga, de 6, todavía estaba jugando en el agua y sin pensarlo se metió de nuevo en el mar para ponerla a salvo.
Según Dave Szarmack, padre de Kaley, que es bombero, su hija volvió al agua porque como la otra niña era mucho más pequeña, ella necesitaba su ayuda para salir del agua y escapar del tiburón que todavía estaba por la zona.
Pese a la enorme mordida, se espera que Kaley se recupere totalmente. "Kaley está en muy buen estado. Tuvo una cirugía de una hora. Pero se está recuperando muy bien", aseguró el padre.
"Ella podrá correr, saltar, nadar y surfear en poco tiempo. Tendrá una gran cicatriz y una buena historia que contar", agregó su padre.