Manifestantes y policías chocaron este lunes en La Paz, tras una marcha de miles de personas que pidió la renuncia del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, constaron periodistas de la AFP.
Las protestas de sindicatos de mineros, campesinos y vecinos entraron en su cuarta semana, mientras el mandatario centroderechista de 58 años, en el poder desde noviembre, busca sin éxito un diálogo.
La jornada comenzó con la marcha que bajó desde la ciudad de El Alto hasta el corazón de La Paz. Un grupo de manifestantes intentó ingresar a la plaza de armas, donde están las oficinas presidenciales y el Parlamento.

En una de las vías de acceso a La Paz, un grupo intentó romper el cerco de policías antimotines con palos, petardos, piedras y cilindros recortados de dinamita.
Los uniformados respondieron con gases lacrimógenos y otros se desplazaron en motocicletas para alejar a los manifestantes. La AFP observó al menos una decena de detenidos.
Los manifestantes rechazan la política económica liberal de Paz, le exigen aumentos salariales y lo culpan de la distribución de gasolina de mala calidad que dañó miles de vehículos.
Distintos sectores comenzaron a debatir públicamente la posibilidad de aplicar medidas de excepción frente a la escalada del conflicto; el Gobierno insistió en convocar negociaciones, organizaciones movilizadas denunciaron represión y cuestionaron la presencia policial en las calles paceñas.

Líderes de la movilización ratificaron que, para un posible diálogo con el gobierno, se deben anular las órdenes de aprehensión emitidas en contra de algunos dirigentes de la COB, entre ellos, Mario Argollo, quien se declaró en la clandestinidad. Paz reafirmó que hará respetar la Constitución Política del Estado en contra de quienes no quieren dialogar.
“Es un momento difícil, pero creo que Bolivia está buscando superar las diferencias bajo el manto del diálogo. A aquellos que no quieren dialogar les caerá la Constitución, porque para eso hay una Constitución”, dijo el mandatario en Sucre.
Por otra parte, el mandatario boliviano anunció una reducción del 50% en los salarios del Poder Ejecutivo como parte de las medidas que impulsa su administración. De ese modo, aseguró que la medida busca dar una señal de austeridad sin afectar otras áreas del aparato estatal.