Un lobo marino que se escapó del puerto avanzó por las calles de Punta del Este frente a restaurantes, marisquerías y comercios, llegó hasta la zona de cocheras de un edificio de departamentos y se montó sobre un auto de colección que, según trascendió, pertenece a un argentino.
Los animales están acostumbrados al contacto con turistas, así como con pescadores, que suelen alimentarlos arrojándoles pescados, pero es poco común que avancen hacia las zonas más edificadas.