Con este tipo de acontecimientos, que se celebran cada año en varias localidades del país, las autoridades promocionan operaciones de circuncisión seguras, llevadas a cabo por personal formado y con los instrumentos adecuados, informa la agencia Efe.
En Filipinas, la ceremonia de circuncisión, conocida localmente como Tuli, es una tradición histórica considerada como un rito con el que los niños pasan a ser adultos y muchas veces es llevado a cabo por curanderos o personas no cualificadas con instrumentos improvisados o poco higiénicos.
La mayoría de los varones del país se circuncidan durante su juventud, y quienes no lo hacen son motivo de burla entre los filipinos.