Relato desgarrador: una mujer fue decapitada como regalo de casamiento para una jueza

La desertora del ISIS ha contado al DailyMail que "Cuando los combatientes y mujeres extranjeras llegaron pensamos que eran héroes. Habían venido a luchar por nosotros, arriesgando su vida para luchar por nuestra libertad". Pero pronto quedó claro que solo venían a buscar "dinero, oro y esclavos".


29 jul, 2015 18:22
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Internacionales: Relato desgarrador: una mujer fue decapitada como regalo de casamiento para una jueza

El líder del Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi, sancionó a una mujer a ser decapitada como regalo de boda para una «jueza» sádica de la temida policía religiosa del grupo terrorista, según ha revelado el diario británico DailyMail.

La mujer pidió matar a un "infiel" a cambio de casarse de nuevo, tras la muerte de su marido muyahidin en una batalla. Al-Baghdadi sentenció que solo podía tomar la vida de otra mujer en línea con la estricta segregación entre hombres y mujeres. Así el líder dictaminó que la jueza podía cortar la cabeza de otra mujer del Estado Islámico, que reciéntemente había sido acusada de espionaje.

Este bárbaro regalo es solo uno de una larga serie de historias desgarradoras contadas por una desertora de la policía religiosa, Hisbah, del grupo terrorista que gobierna un territorio de alrededor de ocho millones de personas con una interpretación retorcida y medieval de la sharia.

Durante la desgarradora entrevista, Leena —nombre ficticio— otorga una visión sin precedentes acerca del funcionamiento del Estado Islámico. Describe el sofocante efecto que tiene el miedo en una sociedad donde los niños son utilizados como informantes, donde una mujer fue sentenciada a 80 latigazos en público por «error», donde la lucha por el poder llevó a su jefa a ser decapitada, y en donde las prisioneras yazidíes son concedidas a los combatientes del grupo terrorista como esclavas sexuales.

La desertora del ISIS ha contado al DailyMail que "Cuando los combatientes y mujeres extranjeras llegaron pensamos que eran héroes. Habían venido a luchar por nosotros, arriesgando su vida para luchar por nuestra libertad". Pero pronto quedó claro que solo venían a buscar "dinero, oro y esclavos".

Otro ejemplo de los horrores que Leena veía a diario es la historia de una joven de 27 años y madre de dos niños que fue condenada a muerte después de que la Hisbah descubrió que se había quejado de la vida bajo el ISIS en un mensaje de WhatsApp dirigido a su hermana en Damasco. En tonos tristes y silenciosos, Leena, describe: "Fue un asesinato. Dijeron que estaba conectada al régimen de Assad, que era una espía. Pero la realidad es que ella no recibía su salario y no podía viajar a recogerlo".

En septiembre de 2012, recientemente casada y embarazada de su primer hijo, huyó de los combates en Deir Ezzor —anteriormente una ciudad próspera de las orillas del río Éufrates y ahora el centro de la industria petrolera de Siria—, a un pueblo vecino, que se convirtió en la sede regional del ISIS.

Su comunidad, al igual que la mayor parte de Siria y el ISIS, sigue la rama sunita del Islam, que considera al presidente sirio, Bashar al-Assad, como un hereje por ser miembro de los alauitas, una oscura secta dentro de la visión chiita rival del Islam.

Su primera misión fue infiltrarse en un campo de entrenamiento de la Sharia y espiar a las mujeres jóvenes obligadas a adoptar el estricto código islámico. Las que no se comportaban correctamente eran enviadas a la Corte de la Sharia donde eran juzgadas y se enfrentaban a recibir palizas como castigo.

A cambio de su lealtad, se le ofreció un trabajo como secretaria de una jueza Hisbah, una posición similar a trabajar como empleado de un juez de instrucción, en la localidad de El Mayadin, cerca de Deir Ezzor. Su jefa dictaminaba solo los delitos cometidos por mujeres en un tribunal de la Sharia.