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Se entera de que le quedan meses de vida tras dar a luz a su bebé muerto
Una mujer de 32 años natural de Brístol, Reino Unido, fue diagnosticada de cáncer de intestino y se enteró de que le quedaban pocos meses de vida tras dar a luz prematuramente a su hijo muerto.
Leo, el bebé que esperaba Amy Mattingly, nació sin pulso, fruto de un parto natural en el hospital de Bristol Southmead el día de año nuevo, después de que su madre hubiera sufrido diarreas y vómitos, según informa Mirror.
La diseñadora web de Bradford-Upon-Avon confesó que lo sucedido la dejó devastada. “Nunca me dijeron la razón por la que mi bebé nació muerto, pero creo que fue por el cáncer y por lo que le estaba pasando a mi cuerpo.”, añadió.
Amy y Chris, su marido, de 34 años, decidieron el año pasado construir un futuro juntos. Se casaron en 2014 y, desde entonces, ambos deseaban formar cuanto antes una familia. Cuando la pareja supo que esperaban su primer hijo, empezaron a renovar la casa de sus sueños.
Pero Amy, que sufre diarreas desde que era una adolescente, se empezó a encontrar peor después de quedarse embarazada en agosto de 2016.
“Pensé que era la forma que tenía mi cuerpo de reaccionar al embarazo (…) Tenía anemia y muchos dolores abdominales.”, explicó.
A las 22 semanas de embarazo, los médicos descubrieron que el bebé era más pequeño de lo que debería y empezaron a sospechar que algo iba mal. Pero un par de semanas más tarde, Amy sufrió un intenso dolor y rompió aguas, por lo que acudió al hospital de inmediato.
Después de varias pruebas, donde los médicos pudieron comprobar que el feto aún seguía con vida, un último escáner reveló que el corazón del bebé había dejado de latir. “Estaba destrozada, tenía que dar a luz a un bebé sin vida.”, añadió la madre.
Tras ser diagnositicada de cáncer de intestino, la mujer fue sometida a una operación en mayo de 2017 en el hospital de Bristol Southmead donde le extrajeron el intestino y le colocaron una bolsa de ileostomía temporal. Junto con la operación, Amy recibió cuatro sesiones de quimioterapia, las cuales hicieron que perdiera la mayoría del pelo.
Pero el tratamiento no funcionó. “Mi médico me dijo que probablemente sólo me quedaban unos meses y que debía hacerme una prueba clínica para que me mandaran más tratamiento.”, aseguró.
Amy cree que si ella se hubiera dado cuenta cuando era más joven de que su diarrea podría indicar que tenía cáncer de intestino, podría haber sido capaz de hacer algo al respecto.