Se trata de las turbulencias que se dan en cielos azules, despejados y aparentemente calmos, sin ningún indicio visual como podrían ser las nubes.
Y con ellas se encontró este lunes el vuelo SU 270 de la compañía aérea rusa Aeroflot que viajaba desde Moscú a Bangkok. El incidente dejó como saldo 27 personas heridas.
Si bien ninguna de las lesiones tenía riesgo de muerte, varios pasajeros sufrieron fracturas de huesos y tres necesitaron cirugía, dijeron funcionarios rusos.