Tom, de 96 años, y Arnisteen, de 92, están hospitalizados en habitaciones separadas en el Centro de Salud de Piedmont, Georgia.
De todos modos, y aunque no puede alojarse todo el tiempo en la habitación de su mujer, Tom consiguió que le permitieran quedarse allí, al pie de su cama, durante dos horas al día.
El personal del hospital dijo que su separación "les estaba rompiendo claramente el corazón", por lo que decidieron alterar las reglas para que la pareja pudiera estar junta. La cuenta oficial en Facebook del hospital, entonces, compartió la romántica historia y se viralizó en las redes sociales.
"No puedo estar lejos de ella, es la mejor mujer del mundo", dijo un emocionado Tom sobre su mujer, de la cual sólo se separó cuando estuvo en la guerra de Corea.