Mientras los All Blacks realizaban la vuelta olímpica, tras consagrarse ganadores, un niño se metió en el campo de juego, lo frenó un guardia de seguridad, pero uno de los jugadores, Sony Bill Williams, lo acompañó a la tribuna y le regaló su medalla de oro de campeón del mundo.
Williams es boxeador profesional, jugó fútbol australiano y sorprendió a todos con su gesto con el pequeño, que al caer al suelo, quiso abrazar al deportista. Y se llevó una sorpresa.
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