La forma en que la canciller abre las manos fue tomada con doble sentido como si se tratara de una "obscenidad".
Ayer Merkel dio la bienvenida a Obama con un tradicional "desayuno bávaro" a base de pretzels, salchichas, cerveza espumosa y música "oompah", para imprimir un tono informal a la relación entre ambos.
El encuentro entre dos de los líderes más poderosos del mundo, horas antes del inicio de la cumbre del G7, tuvo un tono informal y familiar al producirse en la pintoresca localidad alpina de Krün, que comenzó con un típico desayuno bávaro, entre vecinos ataviados en trajes típicos: "lederhosen" (pantalones cortos de cuero) para los hombres y blusas "dirndl" para las mujeres.
Una tormenta nocturna había limpiado el cielo y el día, azul y soleado, iluminaba las casitas dignas de postal, de tejados inclinados, balcones de madera adornados con coloridos geranios.
Obama llegó al pueblo en un auto negro, saludó a Merkel con dos besos en las mejillas y estrechó la mano al marido de la canciller, el discreto Joachim Sauer.
Ambos líderes firmaron el libro de visitas de Krün, cuya historia remonta al siglo XIII, antes de dar un discurso en el que subrayaron los valores compartidos de ambos países.
Llamándose mutuamente "Angela" y "Barack" y tratándose de "tú", Obama y Merkel aprovecharon sendos discursos ante el pueblo para destacar la fortaleza de la relación bilateral más allá de los roces, especialmente al escándalo del espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) sobre la propia canciller.
"Esta mañana celebramos una de las alianzas más fuertes que el mundo ha conocido jamás", dijo Obama, que calificó a Merkel como "gran amiga y socia". "Agradecemos su amistad, su liderazgo, y seguimos juntos como aliados inseparables en Europa y en el mundo", agregó el mandatario demócrata.
En su estilo habitual, Merkel fue algo más fría y mencionó incluso a "algunas diferencias de opinión", alusión al escándalo de la NSA que espió millones de comunicaciones en Alemania y el teléfono celular de la propia canciller.
Sin embargo, la canciller insistió en calificar a Estados Unidos como un país "amigo y socio". "Un socio con el que cooperamos estrechamente, porque nos interesa a ambos, porque lo necesitamos y queremos y porque compartimos valores", definió. (AFP)