Sucedió en Guangde, este de China. Dos niños se salvaron de milagro tras ser arrollados por el auto de su propio padre.
Al parecer, el hombre dejó a los infantes cerca de su jardín y cuando se retiraba, no se percató de que tenía a sus propios hijos al frente.
Ambos salieron ilesos del accidente, con solo algunos rasguños.