La pobre foca estaba atrapada por la red verde, revuelta alrededor de su cuello, y no encontraba la forma de salir. Además se había enredado con las ramas de la vegetación.
Un buen cuchillo les permitió cortar la trampa y lo gracioso fue cómo, una vez libre, salió corriendo hacia el océano sin siquiera darse vuelta para mirar. "Ni siquiera para decir gracias", dijo su liberador.
Fue subida a una cuenta de Facebook hace un par de días, tuvo miles de reproducciones y ya comenzaron a copiarla en otras redes sociales.