El dueño de la cámara la dejó cerca de un árbol donde estaban las ardillas y consiguió su objetivo, despertó la curiosidad de estos roedores. Pero uno, más decidido que los demás, tomó el aparato y comenzó el ascenso por el tronco y las ramas del árbol, hasta lo más alto, con la cámara encendida.
El resultado: un sorprendente recorrido desde una perspectiva inédita, el punto de vista de la ardilla mientras trepa.
Finalmente se puede apreciar que el animal se detiene en una de las ramas más altas y que desde allí, en determinado momento cae la cámara y su dueño la recupera, satisfecho porque adivina que consiguió un buen registro en video.
Solamente en YouTube, el video consiguió casi un millón de vistas en solo cuatro días.