Así la relataba el profesor en sus redes sociales:
"Hoy les dije a mis alumnos, ¿quién quiere este billete? y todos lo querían. Después lo arrugué, lo tiré al suelo, lo pisé y "le dije" que era inútil, no valía nada y daba pena verlo. Les volví a preguntar si lo querían y todos decían que sí. Entonces les expliqué que ese billete era cada uno de ellos. Y que cuando les insultan, menosprecian o les tratan mal, jamás pierden lo que de verdad valen, al igual que el billete sigue valiendo 50 euros, aunque lo pise y lo arrugue. La idea no es mía, pero les sorprendí con una reflexión tan simple como vital en su crecimiento. Que nunca permitan que nadie les haga sentirse menos que nadie".