El hincha peruano que engordó 25 kilos para coseguir entradas para el Mundial

Las entradas se acabaron enseguida, y yo no podía quedarme afuera del Mundial. Soy más fanático de Perú que de mi equipo, Universitario. Fui a todos los partidos de las Eliminatorias, incluso cuando sólo éramos 20 mil, ante Ecuador. Así que me había jurado venir a Rusia", le dijo Miguel a dpa esta mañana.


14 jun, 2018 20:14

Entre los 43.582 peruanos que consiguieron entradas para Rusia 2018, y que según datos de la FIFA convirtieron a su país en el octavo que más compraron, cada hincha vivió su propia odisea. La de Miguel F., limeño de 24 años, fue exponerse a un significativo cambio de su cuerpo. Y, en cierto modo, a poner en riesgo su salud.

Las entradas se acabaron enseguida, y yo no podía quedarme afuera del Mundial. Soy más fanático de Perú que de mi equipo, Universitario. Fui a todos los partidos de las Eliminatorias, incluso cuando sólo éramos 20 mil, ante Ecuador. Así que me había jurado venir a Rusia", le dijo Miguel a dpa esta mañana.

"Lo único que quedaban, en la web de la FIFA, eran entradas para discapacitados. Me fijé cuáles eran los requisitos: estar en sillas de ruedas, algo específico para mujeres y sufrir de obesidad mórbida, 35 de IMC, el índice de masa corporal. Me fijé la mía, estaba en 30 e hice cuentas. Debía subir 25 kilos", relató Miguel.

"Primero compré la entrada y después empecé a engordar. Comía de todo, mucho hidratos de carbono. Tenía tres meses para presentar el certificado médico de obesidad corporal. Por suerte pude cumplirlo y la FIFA lo aceptó", agregó, mientras mostraba su certificado y su entrada, que aclara "obese seat" (asiento para obesos), para el partido que Perú jugará este sábado ante Dinamarca en el Mordovia Arena, de Saransk.

"Por las dudas seguí comiendo, no sea cosa que no me dejen pasar", agregó entre risas Miguel, mientras terminaba de arreglar su viaje a Saransk. "Vamos en BlaBlaCar, es una aplicación que te permite subirte al auto de un ruso que viaje para allá. Solo pagué 15 euros", lo informaba Gianfranco Sotelo, un arquitecto peruano que estudia en Madrid.