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Tecnología de IA permite detectar incendios forestales en sus primeros minutos
La inteligencia artificial y sistemas de videovigilancia avanzada permiten detectar focos de calor a kilómetros de distancia antes de que se conviertan en emergencias. Expertos alertan sobre la necesidad de infraestructura robusta para garantizar su efectividad.
Con la llegada del verano, Argentina enfrenta nuevamente la amenaza de los incendios forestales que cada año devastan miles de hectáreas en diferentes regiones del país.
Entre octubre de 2024 y marzo de 2025 se quemaron 31.722 hectáreas de bosques andino-patagónicos, la peor temporada en tres décadas según Greenpeace. En Córdoba, 586 incendios consumieron 103.327 hectáreas durante 2024. En la actualidad tres incendios consumen el bosque nativo de Chubut.
Frente a este escenario, la tecnología se presenta como una herramienta fundamental para la prevención. Sistemas de videovigilancia con inteligencia artificial (IA) ya están siendo implementados en diferentes puntos del país para detectar incendios en sus primeras etapas, cuando aún pueden controlarse. Estas soluciones combinan cámaras térmicas y ópticas que detectan radiación infrarroja y humo a distancias de hasta 15 kilómetros. La IA analiza las imágenes en tiempo real y envía alertas automáticas a bomberos con la ubicación exacta del foco.
"El factor determinante en un incendio forestal es el tiempo de respuesta. Cada minuto cuenta", explica Pablo Abdala, Ingeniero de Soluciones en Toltech Group, empresa argentina especializada en soluciones tecnológicas para infraestructura crítica. "Un foco detectado en los primeros 5 a 10 minutos puede controlarse con recursos mínimos. Después de 30 minutos, puede requerir decenas de brigadistas y equipamiento aéreo", apunta.
El especialista advierte que la tecnología requiere infraestructura adecuada: "Hemos visto casos donde se invierte en excelentes cámaras, pero no hay red eléctrica confiable ni internet en medio del bosque", señala, y se explaya: "La solución completa necesita energía solar con respaldo, conectividad satelital redundante y mantenimiento preventivo riguroso". Un sistema robusto debe incluir fuentes de alimentación múltiples, conectividad redundante (fibra óptica, LTE, satelital), protección climática extrema e integración con protocolos de emergencia locales.
"La prevención siempre es más económica que la emergencia", afirma el ejecutivo de Toltech Group, y concluye: "Un sistema bien implementado puede evitar que un pequeño foco se convierta en una catástrofe que afecte a comunidades enteras".