Estados Unidos y otras potencias no enviaron a sus representantes a los Juegos Olímpicos de invierno en repudio a las presuntas violaciones a los derechos humanos por parte de China.
Organizaciones internacionales denuncian un genocidio contra los uigur, una etnia musulmana que hace década sufre la persecución de gobierno comunista.
¿Cómo respondió el anfitrión? En la ceremonia de apertura, ubicó a una atleta de esa minoría para encender el pebetero. Un mensaje que, denuncian, es una pantalla para encubrir lo que sucede en Xinjiang.
El deporte y la política, van de la mano, incluso en los Juegos Olímpicos.