Este viernes se cumple un año de la tragedia de la Primaria 49 de Moreno que no sólo se cobró la vida de la vicedirectora y un auxiliar, sino que dejó al descubierto la grave situación edilicia de las escuelas del distrito. Para conmemorar la fecha habrá dos marchas: el Frente Gremial docente marchará hoy a las 18 desde el Congreso a la Casa de la Provincia de Buenos Aires; mañana, habrá otra local, denominada “Morenazo”.
El "Morenazo" comenzará en el colegio, ubicado en Casimiro José Davaine y Félix de Azara, en el barrio San Carlos. Desde allí irán al segundo punto de reunión, en Catonas y Ruta 23, desde donde continuarán hacia el Consejo Escolar donde se realizará a las 10.30 el acto central junto con un festival cultural con escuela a cielo abierto, música en vivo, muestra artística y fotográfica.
El Concejo Deliberante de Moreno declaró el 2 de agosto como el “Día de la Escuela Digna y Segura” en conmemoración de la explosión que causó la muerte de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez. Esta propuesta se extendió a otros distritos y ya se sumaron 21, además de otros que está previsto tengan en cuenta esta iniciativa.
Desde el Ministerio de Educación de la Provincia destacaron que, tras un relevamiento de todos los edificios escolares, se realizaron más de 720 intervenciones en las escuelas de Moreno entre conexiones de electricidad, instalaciones de gas, mampostería, reparación y cambios de techos, impermeabilización y cambios de desagües pluviales, refacción y reacondicionamiento de sanitarios y arreglos en general. “La inversión en el distrito fue de más de $550 millones y a fin de año va a alcanzar los $700 millones”, señalaron.
Los datos de Provincia difieren de los difundidos por el gremio Suteba Moreno, quienes aseguran que son 54 las escuelas que aún siguen con instalaciones de gas incompletas, falta de prueba de hermeticidad o de habilitación. Y por eso el sábado habrá una marcha.
La explosión en la Escuela 49 evidenció una situación de inseguridad edilicia que se vivía en muchas otras escuelas de la zona no sólo desde el servicio del gas, sino también en cuanto a instalaciones eléctricas y cuestiones de infraestructura.
Aunque al principio los docentes dijeron que ninguna escuela volvería a clases hasta que todas estuvieran en condiciones, las demoras los obligaron a ir retomando, inclusive en las instituciones en que los trabajos no habían finalizado. Y si bien se garantizó que los edificios fueran seguros, en muchos ya no hubo calefacción ni servicio alimentario caliente.