Después de 13 días de intensos rastrillajes, hallaron el cuerpo de la odontóloga Gissella Solís Calle, de 47 años, enterrado junto a la autopista Buenos Aires-La Plata.
Tras su desaparición, el principal sospechoso se suicidó un hotel de la capital provincial. Se trataba de su pareja Abel Casimiro Campos, un hombre de 55 años que estaba en pareja con Gissella desde hacía seis años, pero hace tres la odontóloga había descubierto que el hombre llevaba una doble vida.
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Durante los primeros tres años de relación este muchacho hace una doble vida, hasta que ella se da cuenta. Ahí empiezan los problemas entre ellos. Gissella le planteaba ‘o estás acá o estás allá”, en referencia a la familia compuesta por una esposa y dos hijos que el hombre tenía en Lobería.
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Precisamente, entre Casimiro y Gissella estaba pendiente esa charla definitoria en torno a la relación. “Sabíamos que iba a existir esa charla definitoria. Pero por nuestra cabeza nunca se nos pasó que pudiera ser por un tema de violencia. Mi hermana nunca manifestó que fuera agresivo”, señaló Roberto, hermano de la mujer, también en los primeros días de búsqueda.
En cuanto al último contacto que tuvieron con Casimiro, Roberto explicó que al no saber nada de ella, se comunicaron con él. Casimiro dijo entonces que el miércoles 16 a las 8.30 de la mañana había salido de la casa de Gissella para dirigirse a su trabajo y fichar luego de “una discusión muy fuerte”. Luego el hombre le dijo a la familia regresó a la casa de Gissella “para seguir la charla”, pero que la odontóloga “no le abrió más la puerta”, señaló Roberto, en base a los dichos de Casimiro.
Casimiro se suicidó el lunes 21 de enero en un hotel céntrico de la ciudad de La Plata cuando llegaron efectivos policiales y se identificaron. En su poder tenía una citación judicial para declarar en el marco de la desaparición de Gissella. Ocho días después se confirmaría la peor hipótesis del caso.