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Advierten que en Capital se realizan "pocas" pruebas de alcoholemia y en el resto del país "casi no se hacen"
Luchemos por la Vida advirtió este martes que "son muy pocas las pruebas de alcoholemia" en Capital Federal, en proporción a la cantidad de accidentes provocados por personas ebrias al volante y luego de que un camionero borracho matara a un adolescente de 17 años y su padre en el barrio Villa Real, al chocar al automóvil en el que viajaban.
La asociación civil, además, denunció que, "en el resto del país, casi no" se efectúan esos exámenes.
"El gobierno de la ciudad de Buenos Aires manifestó que realiza unos diez mil controles de alcoholemia por mes; parece una cifra muy alta pero, en realidad, es una cifra pequeña", dijo el presidente Luchemos por la Vida, Alberto Silveira.
El especialista completó: "Son muy pocas diez mil pruebas de alcoholemia por mes y, en el resto del país, casi no se hacen".
Silveira alertó que, "en los países desarrollados, la cantidad es abrumadoramente mayor".
"Hay en Argentina una cantidad importantísima de muertes absurdas que no deberían ocurrir jamás", enfatizó el presidente de Luchemos por la Vida en diálogo con radio Continental.
Y agregó que, "en los países exitosos en su lucha contra el alcohol en el tránsito, como la mayoría de los de Europa u otros como Australia y Japón, se hacen millones de controles de alcoholemia por año".
Silveira advirtió luego que "lo que parece un número muy elevado", en alusión a que "los controles detectan 11 alcoholizados por día detrás del volante" en la ciudad de Buenos Aires, "es una cifra muy pequeña".
"Habla, en realidad, de una cierta ineficiencia o escasez de los controles de alcoholemia", finalizó el especialista.
En la noche del domingo último, un suboficial de la Policía Federal Argentina (PFA) de 41 años y su hijo de 17 murieron al ser embestido el automóvil Volkswagen Bora en el que circulaban por un camión que, a gran velocidad, cruzó un semáforo en rojo, se subió a la vereda, arrancó postes y árboles, y terminó chocado contra un paredón.
El chofer del vehículo de mayor tamaño, Juan José Asmundo, de 34 años, fue sometido a un test de alcoholemia que dio positivo, con un resultado de 0,64 gramos de alcohol por litro de sangre y, según la Ley de Tránsito, los conductores profesionales deben tener un dosaje de cero.
El accidente ocurrió a las 22.49 del domingo último en el cruce de la calles Tinogasta e Irigoyen.
Las víctimas fueron identificadas como el sargento Adolfo Antonio Carballo, quien estaba asignado como docente en la Escuela de Suboficiales de la PFA, y su hijo, Thomas Ezequiel Carballo. Ambos regresaban a su casa, del barrio porteño de Villa
Urquiza, desde el partido bonaerense de Avellaneda, donde habían ido a ver el cotejo en el que el equipo del que eran hinchas, Racing, empató 1 a 1 contra Defensa y Justicia.
Asmundo quedó detenido en la comisaría 44 acusado de "doble homicidio culposo agravado", a disposición de la jueza Yamile Bernán.
Asimismo, Leandro Poveda, de 39 años, quien acompañaba al chofer en la cabina del camión junto a una mujer y una niña de 9 años, quedó demorado por decisión de la magistrada.