Francisco Javier Ibáñez, un prestamista, de 51 años, fue asesinado el martes por la noche en la zona oeste del conurbano. Los investigadores creen que fue un ajuste de cuentas ya que Ibañez tenía varios trabajos, entre ellos, se dedicaba a prestar dinero.
Los voceros policiales precisaron que el encuentro letal con sus victimarios se dio a partir de ese último oficio. A las 21.30 de anoche, Ibáñez recibió un mensaje mientras estaba en su domicilio, situado en la calle Icalma al 400, en Rafael Castillo.
Ibañez tenía que recoger a unos pasajeros en el kilómetro 47 y la Ruta 3. Tomó su vehículo, un Chevrolet Prisma blanco, y se dirigió hacia ese lugar. Después de algunas horas, su esposa, Patricia Gervasoni, comenzó a preocuparse y llamó al 911 para denunciar que el marido no había regresado.
A la medianoche, un móvil de la policía se acercó al domicilio. Gervasoni relató que Ibáñez fue a trabajar y que no volvió. Allí, contó al pasar que ellos se dedicaban a prestar dinero en el barrio, "pero solo a gente recomendada".
Pocas horas antes, a las 21.45, un vecino había llamado al 911 porque frente a su vivienda había escuchado al menos siete disparos.
Según relataron al diario La Nación, el Chevrolet Prisma frenó en la calle Montgolfier al 3300, detrás de paredón del mayorista "La Maravilla", y a 800 metros de la casa de Ibáñez.
Según la declaración de otro vecino que vio la escena, un hombre abrió una de las puertas traseras y bajó a Ibañez del auto agarrado del cuello. Sacó un revólver y le disparó hasta matarlo.
Las fuentes indicaron que Ibáñez recibió tres impactos, en la espalda, en el brazo y en el tórax.
Luego, el automóvil aceleró hacia la intersección con Martín García Moreu y se perdió su rastro. Pocos minutos después llegó el personal policial, que en la escena del crimen levantó tres vainas 9 milímetros y secuestró otros dos proyectiles.
Gervasoni junto con su hija se dirigieron a la comisaría a reconocer el cuerpo.
Allí, Gervasoni, según relataron los detectives, entró en pánico y comenzó a enumerar distintas deudas que los vecinos tenían con ellos. Las sumas variaban desde $60.000 a $120.000.
Una de las hipótesis que manejan los detectives sobre el móvil del crimen es que el capitalista -el hombre que estaba sobre Ibáñez en la estructura del negocio financiero irregular- presionaba a la pareja para que devolviese dinero, ya que ellos pedían para luego prestar. Se habría acumulado una abultada deuda y ese habría sido el motivo para el crimen, que es investigado por la Unidad Funcional de Instrucción especializada en homicidios de La Matanza.