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Avanzan en el "cultivo" de órganos en animales

El Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk en La Jolla (California) dio un paso más al lograr integrar células humanas en embriones de cerdo.
Por Telefe Noticias

Actualidad: Avanzan en el "cultivo" de órganos en animales

Un estudio publicado en la revista Cell y liderado por Juan Carlos Izpisúa, profesor del Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk en La Jolla (California) logró integrar células humanas en embriones de cerdo. Ahora se está más cerca de que los animales puedan llegar a ser, algún día, "incubadoras" para órganos humanos, lo que supondría una revolución en el campo de los trasplantes.

En 2015 ya demostraron que se podían implantar células madre en embriones de ratón. Sin embargo, hasta ahora no se había comprobado si era posible un proceso similar en animales superiores, válidos para ser futuros "donantes".

"Nuestros hallazgos son una esperanza para el avance de la ciencia y la medicina, proporcionando una oportunidad sin precedentes para indagar en las primeras etapas del desarrollo embrionario y la formación de órganos, así como una nueva vía para el estudio de terapias médicas", afirmó Izpisúa al diario español La Razón.

En realidad, han sido dos los hallazgos, en los que han participado también científicos de la Universidad Católica de Murcia, la Clínica Cemtro de Madrid y el Hospital Clínic de Barcelona. En el trabajo ya citado, el equipo del Instituto Salk ha generado un nuevo tipo de células iPSC humanas, que se distinguen por ser reprogramadas para comportarse como células madre embrionarias. Después, se inyectaron tres tipos de estas iPSC en el embrión del cerdo. El objetivo fue que se produjera una sincronización, de forma que el animal incorporara e instruyera a las nuevas células a diferenciarse correctamente, demostrando que podían contribuir al desarrollo temprano del animal y generar precursores de tejidos. ¿El resultado? Las células iPSC son capaces de "quimerizar" embriones de grandes especies animales, lo que constituye «un hecho sin precedentes».

Del mismo modo, también se ha llevado a cabo una quimera ratón-rata. En este caso, y a través de la tecnología CRISPR/Cas9 de edición génica, desactivaron el gen que produce el páncreas en embriones de ratón; después, insertaron en esos embriones células iPSC que contenían el gen para la generación del páncreas, y finalmente los implantaron en una hembra de ratón. Los embriones se desarrollaron de manera que cada ratón estaba formando un páncreas de rata. Tras este logro, consiguieron, del mismo modo, crear ratones con ojos y corazón de rata.

La distancia evolutiva entre la rata y el ratón es de entre 15 y 20 millones de años; la que separa a los humanos de los cerdos es de 95 millones. Y, cuanto mayor es esta distancia, más difícil es que las células de dos especies se mezclen de manera eficiente.