Las razones del cierre son dos: por un lado, la crisis económica pegó duro ya que la caída de ventas hizo imposible la cancelación de una deuda de varios meses por el alquiler del espacio y que devino en una orden de desalojo. La supervivencia del local está comprometida por una deuda de alquiler de cerca de medio millón de pesos y un juicio de desalojo que tuvo un principio de ejecución aunque no se concretó: el lugar no abrió, pero nada se quitó de adentro y sólo se realizó un inventario.
Por otro, tras la muerte de su dueña Natu Poblet en 2017, el espacio comenzó a sufrir "un proceso de desgaste", según el actual administrador del local, Fernando Monod.
Ante el impacto de la noticia -que saltó desde las redes sociales y alarmó a todo el ambiente cultural y político porteño- tanto el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, como referentes del ambiente artístico y social se movilizaron para encontrar alternativas que permitan abrir una instancia de negociación con los dueños del inmueble de Callao al 800.
El ministro de Cultura porteño, Enrique Avogadro, se reunió con el para analizar alternativas y soluciones y comprometer el apoyo de la Ciudad de Buenos Aires para evitar el cierre definitivo de Clásica y Moderna, un lugar de encuentro de escritores, músicos y otros artistas de Buenos Aires y del mundo que llevaba 80 años en funcionamiento.
"Nos juntamos recién con Fernando Monod, actual administrador de Clásica y Moderna. Vamos a ayudar para mantener en marcha a un espacio central para la cultura de nuestra Ciudad", escribió Avogadro en su cuenta personal de Twitter.
Nos juntamos recién con Fernando Monod, actual administrador de Clásica y Moderna. Vamos a ayudar para mantener en marcha a un espacio central para la cultura de nuestra Ciudad pic.twitter.com/MduqJgKHMN
— Enrique Avogadro (@eavogadro) 20 de febrero de 2019