Los ladrones entraron a robar una carnicería de la localidad de González Catán cuando había clientes. Uno de ellos, oficial de la policía, intentó detener la maniobra y los delincuentes abrieron fuego.
Los propietarios, con temor de que uno de sus empleados muera ante los constantes hechos de inseguridad, decidieron cerrar la sucursal.

Dos de los delincuentes fueron detenidos: uno de ellos está internado por las heridas recibidas.