Los vecinos de la terminal trucha de la calle Moreno presentaron una denuncia porque había olores nauseabundos, contaminación por los gases de los caños de escape y ruidos molestos.
Cuando intervino la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA), a cargo del fiscal Matías Michienzi, constataron que el predio no contaba con habilitación para funcionar como terminal de micros de larga distancia ni reunía las mínimas condiciones de seguridad e higiene para hacerlo. Por ejemplo, faltaban matafuegos. Además, se derramaban sustancias insalubres en la vía pública, la mayoría derivados de hidrocarburos.
La Fiscalía ordenó la clausura inmediata y preventiva del playón, que fue efectivizada por la Dirección General de Fiscalización y Control porteña. También intervinieron la Policía de la Ciudad y la Agencia Gubernamental de Control.
En la Fiscalía explicaron que en el lugar había cuatro micros de larga distancia, que eran utilizados para llevar y traer contingentes del interior que hacían tours de compras a Once. Los vehículos fueron revisados por personal de la CNRT. Dos de ellos no estaban en condiciones de circular y fueron secuestrados y remitidos a un depósito.
El fiscal Michienzi imputó a los responsables de la terminal y a las personas jurídicas que se beneficiaban con su actividad por la contravención de ejercicio ilegal de una actividad.