Luis Faíja es dueño de una PYME hace casi 30 años y allí trabaja con sus hijos. Tiene una fábrica de bulones, tornillos y todo tipo de materiales para unir.
En los últimos meses cuenta empezó a acentuarse una situación que él ya venía observando. La capacidad de la trabajo de la fábrica está lejos del 100%. Antes tenía ocho máquinas que trabajaban las 24 horas, y ahora de esas ocho sólo tiene tres en horario reducido.

Sus empleados relatan que observan que la cantidad de trabajo bajó, y dicen que el dueño ya les avisó que el trabajo está confirmado hasta fin de año, que después no saben. El dueño también lo sufre, y lo que en su momento fue un sueño, hoy se volvió una situación complicada.
No puede exportar ya que no hay un valor cierto de dólar y la actividad hacia el mercado interno es cada vez más reducida.